14/09/2017

¿Aumentar el salario o cobrar dividendos? ¿Qué es mejor fiscalmente?

En una economía como la española, donde un elevado porcentaje de empresas son micropymes donde a menudo el accionista principal también es socio trabajador, y por tanto se tiene una cierta capacidad de decisión sobre cómo obtener la remuneración por el trabajo realizado en la misma, las dos principales opciones de que disponemos son: fijar un salario o cobrar dividendos.

En realidad, muchas personas hacen ambas cosas a la vez, y lo que cambia es la proporción entre las dos remuneraciones.

Cada una de estas opciones tiene sus propias ventajas, que resumimos en las siguientes líneas.

Las ventajas del salario
  • Cuando una persona realiza trabajos en la empresa de la que es accionista, lo más habitual es que se fije una retribución mensual acorde con las características de la empresa, volumen de facturación, nivel de responsabilidad, etc., de forma que dada la vinculación del perceptor de la renta con la empresa pagadora, se respete lo que fija la normativa fiscal sobre la valoración de este tipo de operaciones. Sin duda, el disponer de un ingreso estable y fijo de dinero es algo muy a tener en cuenta y que, en general, es muy apreciado por cualquier trabajador. Ello, sin duda, lo permite la obtención de un sueldo, mientras los dividendos solamente se cobran tras cerrar un ejercicio, y solamente si hay beneficios o reservas acumuladas que permitan dicho reparto.
  • Por otro lado, el obtener unos rendimientos del trabajo también permite establecer una cotización a la Seguridad Social, habitualmente en el régimen de autónomos cuando se tiene un control efectivo de la empresa. Recordemos que ello sucederá cuando las acciones o participaciones del trabajador supongan, al menos, la mitad del capital social, y que se presumirá, salvo prueba en contrario, que el trabajador posee el control efectivo de la sociedad cuando concurran algunas de las siguientes circunstancias:
  • Que, al menos la mitad del capital de la sociedad para la que preste sus servicios esté distribuido entre socios, con los que conviva, y a quienes se encuentre unido por vínculo conyugal o de parentesco por consanguinidad, afinidad o adopción, hasta el segundo grado.
  • Que su participación en el capital social sea igual o superior a la tercera parte del mismo.
  • Que su participación en el capital social sea igual o superior a la cuarta parte del mismo, si tiene atribuidas funciones de dirección y gerencia de la sociedad.

Por ello, cuanto más cotice el trabajador a la Seguridad Social, mayor será la pensión futura, Eso sí, no olvidemos que hay un máximo de cotización y también de pensión máxima, por lo que más allá de esos importes, tener un sueldo más alto no interesa, al menos en términos de generación de derechos para la cuantificación de una pensión en el momento de la jubilación.

  • Otra ventaja del salario es que cuanto mayor sea éste, más bajo será el resultado fiscal de la empresa que lo satisface, lo que implica pagar menos impuesto de sociedades. En cambio, el dividendo se reparte después del pago del impuesto de sociedades, por lo que un mayor dividendo no disminuye este impuesto. Además, si existen otros accionistas, el dividendo se reparte con ellos en la misma participación de su cuota alícuota de capital social.
La ventaja del dividendo

Lo más significativo es que su tratamiento fiscal es mucho más favorable en el impuesto sobre la renta. En la mayoría de los países de nuestro entorno, y España no es una excepción, los impuestos sobre las rentas del capital son más bajos que los que se aplican a las rentas del trabajo, al menos hasta cuando éstas superan cierto nivel, ya que los ingresos por rentas del trabajo bajas no pagan IRPF o lo hacen muy poco. Por lo tanto, existe un límite más allá del cual es mejor cobrar dividendos que un sueldo.

Y aquí es donde entra en juego la pregunta objeto del presente artículo: si usted trabaja en su sociedad y quiere aumentar su retribución, ¿qué es mejor desde el punto de vista fiscal: aumentarse el salario o cobrar dividendos?

Planificación 

La respuesta depende del tipo marginal en el IRPF de quien se esté planteando esta alternativa y del aumento salarial que quiera aplicar. Así,

  • Si sus rentas totales tras el aumento no superan los 60.000 euros anuales (en cuyo caso su tipo marginal en el IRPF no superará el 37%), le saldrá más a cuenta retirar el dinero como salario. Recordemos que la actual escala del IRPF establece un último tramo para una base liquidable superior a 60.000 euros).
  • Si sus rentas ya son superiores a 60.000 euros (su tipo marginal es del 45%), pagará menos impuestos si opta por cobrar dividendos.
  • Si sus rentas son inferiores a 60.000 euros, pero tras el aumento superan esa cifra, es recomendable revisar su situación, ya que en algunos casos le saldrá a cuenta el salario y en otros el dividendo.

Apunte: Cuando hablamos de rentas, en realidad hemos de entender el concepto fiscal de base liquidable del IRPF, y una vez practicadas las reducciones, y los mínimos personales y familiares.

En la siguiente tabla, se estima que una empresa para 2017 tendrá un remanente bruto de 30.000 euros, y su socio principal se plantea retirarlo. A continuación, se recogen los fiscales totales según la opción que elija:

COMENTARIOS:

  • El salario es un gasto deducible para la empresa, mientras que el dividendo es una aplicación del resultado. Por ello no computa como gasto.
  • El dividendo tributa en la tarifa del ahorro del IRPF, al tipo del 19% los primeros 6.000; los siguientes 44.000 euros al 21% y en adelante al 23%.

Del análisis del cuadro anterior, se deduce que, si un socio/trabajador tributa a un tipo marginal del 37%, retirarse los 30.000 euros como salario le supone un neto adicional respecto al dividendo de 1.0005 euros (18.900 – 17.895). En cambio, si su tipo marginal ya es del 45%, con el salario pierde dinero, ya que dispone de 1.395 euros menos que si retira un dividendo (16.500 – 17.895).

Por tanto, como regla general, podemos indicar que, si en el IRPF se tributa al tipo máximo del 45%, será más interesante cobrar dividendos, mientras que si se tributa a tipos inferiores será más conveniente una subida salarial.

Y para acabar, una observación adicional: en el caso de repartir dividendos, la interposición de una sociedad no afectaría al análisis, dado que no se aplicaría la retención en la empresa pagadora, y aplicaría la deducción por doble imposición en la sociedad receptora por los ingresos. Eso sí, para ello deben cumplirse los siguientes requisitos:

  • La participación en el capital de la empresa que reparte el dividendo debe ser, al menos, del 5%, tanto directa como la indirecta, y
  • Dicho porcentaje mínimo debe haberse mantenido de forma ininterrumpida durante el año anterior al día en que sea exigible el dividendo.