03/08/2017

Problemática de las aportaciones de usufructo de acciones o participaciones a una sociedad

La realización de operaciones societarias mediante la aportación del usufructo de acciones o participaciones de entidades presenta particularidades en relación con el régimen aplicable al pleno dominio.

A continuación, se expondrán los aspectos legales y tributarios de la aportación del usufructo de acciones y participaciones a una entidad mercantil.

Naturaleza legal del usufructo de acciones o participaciones

Con arreglo al vigente régimen jurídico, en caso de usufructo de acciones o participaciones de entidades, en las relaciones que se establezcan entre el usufructuario y el nudo propietario deberá estarse a lo que a tal efecto se haya establecido en el título constitutivo del usufructo.

En defecto de disposiciones particulares sobre dicho negocio, las relaciones entre usufructuario y nudo propietario se regirán por lo previsto en la Ley de Sociedades de Capital (Real Decreto Legislativo 1/2010), y con carácter supletorio por lo dispuesto en el Código Civil.

El artículo 127 de la Ley de Sociedades de Capital establece que en caso de usufructo de participaciones o de acciones la cualidad de socio reside en el nudo propietario, pero el usufructuario tendrá derecho en todo caso a los dividendos acordados por la sociedad durante la vigencia del usufructo. Salvo disposición contraria de los estatutos, el ejercicio de los demás derechos del socio corresponde al nudo propietario, debiendo facilitar el usufructuario al nudo propietario el ejercicio de estos derechos.

En el supuesto de que el usufructo se hubiese establecido con carácter temporal, finalizado este, el usufructuario tendrá derecho a exigir del nudo propietario el incremento de valor experimentado por las acciones o participaciones en usufructo que corresponda a los beneficios  propios de la explotación de la sociedad integrados durante el referido usufructo en las reservas expresas que figuren en el balance de la sociedad, cualquiera que sea la naturaleza o denominación de las mismas, y que no se hubiesen repartido mientras duró su derecho.

Del mismo modo, si la sociedad se disolviera durante el usufructo, el usufructuario tendrá derecho a exigir del nudo propietario una parte de la cuota de liquidación equivalente al incremento de valor de las acciones usufructuadas, extendiéndose el usufructo al resto de la cuota de liquidación.

Es posible que, en los supuestos que acabamos de exponer, usufructuario y nudo propietario no se pongan de acuerdo en el importe a abonar al primero por parte del segundo. Por tal motivo, el artículo 128.3 de la Ley de Sociedades de Capital dispone que el precio será fijado, a petición de cualquiera de las partes, y a costa de ambas, por un auditor de cuentas que deberá ser distinto al auditor de la sociedad, siendo designado a tal efecto por el Registro Mercantil de la provincia del domicilio social de la sociedad.

Las cantidades que deban pagarse podrán abonarse bien en metálico, en acciones o participaciones de la misma clase que las que hubieran estado sujetas a usufructo, calculando su valor en virtud del que les corresponda conforme al último balance de la sociedad que hubiere sido aprobado.

Es preciso resaltar que el título constitutivo del usufructo de acciones o participaciones podrá disponer reglas de liquidación distintas a las que acabamos de exponer, por lo que, de haber sido previstas y aceptadas por las partes, habrá que estar al tenor de las mismas.

En el supuesto relativamente frecuente que las sociedades decidan aumentar el capital de la sociedad, los derechos políticos corresponden al nudo propietario. En tales casos, se puede plantear un conflicto entre las dos partes (nudo propietario y usufructuario) presentes en la propiedad de las acciones. En este sentido, el artículo 129 de la Ley de Sociedades de Capital prevé en primer lugar que, en los casos de aumento del capital de la sociedad, si el nudo propietario no hubiere ejercitado o vendido el derecho de asunción o de suscripción preferente, diez días antes de la extinción del plazo fijado para su ejercicio, queda legitimado el usufructuario para bien proceder a la venta de los derechos, bien suscribir las acciones.

En el supuesto de que se vendan los derechos de suscripción, el usufructo se extenderá al importe obtenido por la enajenación.
Si, por el contrario, se suscriben nuevas acciones o participaciones sociales, bien porque así lo haya decidido el nudo propietario, o porque tal decisión haya sido tomada por el usufructuario, el derecho de usufructo se ampliará a las acciones cuyo desembolso hubiera podido realizarse con el valor total de los derechos utilizados en la asunción o suscripción, calculado por su valor teórico deducido del balance de la sociedad. El resto de las acciones o participaciones suscritas pertenecerá en plena propiedad a aquel que hubiera desembolsado su importe.

Adicionalmente, la Ley de Sociedades de Capital establece que, en el caso de aumento de capital con cargo a beneficios o reservas constituidas durante el usufructo, las nuevas acciones corresponderán al nudo propietario, pero se extenderá a ellas el usufructo.
Por último, es preciso reseñar que el título constitutivo del usufructo podrá establecer reglas diferentes a las expresadas anteriormente.

Régimen legal aplicable a la aportación del derecho de usufructo de acciones o participaciones

La aportación del derecho de usufructo de acciones o participaciones puede ser objeto de aportación a una sociedad en el marco de la constitución o ampliación de capital de dicha sociedad, dado que se trata de un derecho patrimonial susceptible de valoración económica. El requisito exigible es que resulte transmisible, dado que se desprende de la esfera jurídica del usufructuario a la sociedad receptora que, en contrapartida, le asigna nuevas acciones o participaciones. En determinados supuestos no resulta posible su transmisibilidad (por ejemplo, en determinados usufructos viduales sujetos al derecho foral) o cuando se hubiera establecido en el título constitutivo la ausencia de transmisibilidad.

En relación con el usufructo vitalicio, la duración del mismo vendrá determinada por la vida del usufructuario inicial aportante, tal como ha establecido la Resolución de la Dirección General de los Registros y el Notariado de 20 de agosto de 2011.

Asimismo, debe considerarse lo previsto en el artículo 515 del Código Civil que prohíbe la constitución un usufructo a favor de una sociedad por más de 30 años. Así, si el usufructo lo aporta el propietario, que lo constituye “ex novo” a favor de la sociedad, en tal caso resultará aplicable el precepto referido en relación con la duración del derecho de usufructo. Sin embargo, en el supuesto que se aporte a la sociedad el usufructo previamente constituido que esté vinculado a la vida del usufructuario, la vida de éste será la que determine la del usufructo.

En el ámbito de la responsabilidad de las aportaciones no dinerarias, el artículo 73 de la Ley de Sociedades de Capital establece para el caso de sociedades de responsabilidad limitada dicha responsabilidad solidaria frente a la sociedad y acreedores por parte de los fundadores, socios y quienes adquieran participaciones sociales mediante aportación no dineraria, así como los administradores (en caso de aumento de capital), en relación con el valor atribuido en la escritura pública de aportación no dineraria, salvo los socios que hubiesen hecho constar en acta su oposición al acuerdo.

Tratamiento fiscal de la aportación del usufructo de acciones o participaciones

Con carácter general, la aportación de bienes o derechos al capital de una sociedad mercantil puede suponer la generación de una renta gravable. Para el análisis de esta cuestión, nos centraremos en el ámbito específico del IRPF cuando la aportación del derecho de usufructo de acciones o participaciones sea efectuada por una persona física.

Así, el artículo 37.1 d) de la Ley 35/2006 del IRPF establece que, en las aportaciones no dinerarias a sociedades, la ganancia o pérdida se determinará por la diferencia entre el valor de adquisición de los bienes o derechos aportados y la cantidad mayor de las siguientes:

(i) El valor nominal de las acciones o participaciones sociales recibidas por la aportación o, en su caso, la parte correspondiente del mismo. A este valor se añadirá en su caso el importe de la prima de emisión o asunción
(ii) El valor de cotización de los títulos recibidos en el día en que se formalice la aportación o el inmediato anterior.
(iii) El valor de mercado del bien o derecho aportado.

El valor de transmisión así calculado se tendrá en cuenta para determinar el valor de adquisición de los títulos recibidos como consecuencia de la aportación no dineraria.
Por tanto, en el caso de la aportación del derecho de usufructo de acciones o participaciones al capital social de entidades se producirá una ganancia o pérdida de patrimonio resultante de aplicar el que resulte un mayor valor de los criterios anteriores. Los apartados (i) y (ii) resultan de fácil determinación, mientras que el valor de mercado del derecho o bien aportado (usufructo de acciones o participaciones) supone una mayor complejidad, debiendo recurrirse en su caso a métodos de valoración relativos a valores, con la complejidad adicional de la desmembración del derecho de usufructo en relación con el pleno dominio de los valores.

No obstante, lo anterior, cabe plantear la aplicación del régimen fiscal especial contenido en el Capítulo VII del Título VII del Impuesto sobre Sociedades (LIS). Dicho régimen especial, denominado de neutralidad fiscal, permite aplicar el diferimiento de las rentas puestas de manifiesto en operaciones acogidas a dicho régimen. En particular, en el supuesto de aportación del derecho de usufructo de acciones o participaciones de entidades, cabría aplicar 2 figuras contempladas en dicha normativa: canje de valores (artículos 76.5 y 80 de la LIS) y aportaciones no dinerarias especiales (artículo 87 de la LIS).

La principal duda que se suscita en cuanto a la aplicación de ambas figuras del régimen fiscal especial de neutralidad, cuando se trata de la aportación del derecho de usufructo, consiste en determinar si resulta aplicable cuando se ha desmembrado el pleno dominio de los valores objeto de aportación.

El criterio de la Administración tributaria es contrario a la aplicación de dicho régimen especial en el supuesto de aportación del usufructo de acciones o participaciones a cambio de acciones en plena propiedad. Así, por ejemplo, en la consulta vinculante de 25 de enero de 2006 considera que cuando la aportación del derecho de usufructo es realizada por una persona física no tiene cabida en el ámbito del canje de valores ni asimismo en de las aportaciones no dinerarias, ya que (i) no se trata de valores que representen una participación en los fondos propios de una entidad y (ii) el derecho de usufructo no tiene en ningún caso la consideración de elemento patrimonial afecto a una actividad económica. Concluye dicha contestación señalando que “la aportación de los derechos de usufructo sobre acciones o participaciones a cambio de participaciones en la nueva sociedad no puede calificarse como aportación no dineraria (…), sin que por tanto pueda acogerse al régimen fiscal especial que establece el capítulo VIII de su título VII.”

A idéntica conclusión se refiere la consulta vinculante V4918-16 de 14 de noviembre de 2016 al indicar que no procede la aplicación del régimen fiscal especial a la aportación de los derechos de usufructo sobre acciones o participaciones de sociedades. La razón estriba de nuevo en considerar que los derechos inherentes a la condición de socio representativos del capital social corresponden al socio que ostente el pleno dominio o la nuda propiedad de las acciones o participaciones. Por el contrario, el usufructo no representa derechos relacionados con la titularidad de la acción o participación, lo que imposibilita aplicar el citado régimen fiscal especial.

No resulta aplicable el régimen especial de neutralidad fiscal del Impuesto sobre Sociedades a las aportaciones del derecho de usufructo sobre acciones o participaciones sociales efectuado por personas físicas.